domingo, 17 de mayo de 2026

Il coltello di ghiaccio (1972)


Pues sí, hoy he decidido comentaros otra peliculilla en este espacio y me he decantado por la coproducción hispano-italiana El cuchillo de hielo –titulada en nuestro país como Detrás del silencio–, una cinta de suspense dirigida y escrita por Umberto Lenzi, el realizador italiano que –creo no equivocarme– ha pasado más veces por este espacio. El elenco lo encabezaban la norteamericana Carroll Baker, una actriz y bailarina de Pennsylvania que dio el salto a Europa y colaboró con Lenzi en varias de sus películas, su compatriota Alan Scott, las italianas Silvia Monelli y Evelyn Stewart –sobrenombres artísticos de Carmela Scimonelli e Ida Galli– el pontevedrés Eduardo Fajardo, el barcelonés Mario Pardo y el argentino Jorge Rigaud. En cuanto al argumento, vemos como Martha, la protagonista, vive con su tío en una mansión en medio del bosque y lleva 15 años sin hablar desde que sobrevivió a un accidente ferroviario y vio a su padre 
atrapado en un vagón morir entre las llamas. Es por eso que también tiene pavor a los trenes por lo que es todo un logro que se enfrente a sus miedos para ir a la estación a recibir a su prima Jenny, una exitosa cantante, solista del coro del King’s College de Cambridge. Inesperadamente para todos, esa misma noche asistiremos a la muerte violenta de la artista. 
 

La policía sospechará de un asesino en serie, ya que horas antes se encontró cerca de la casa el cadáver de una estudiante, y no tardarán en descubrir en el bosque los restos de lo que parece ser una misa negra. Casualmente, el tío de Martha es un especialista en ciencias ocultas y esotéricas por lo que los investigadores piden su ayuda, algo que desgraciadamente no evitará que se sigan produciendo muertes en el entorno familiar. La verdad es que no esperaba demasiado de esta 
El cuchillo de hielo. Los títulos de crédito iniciales –y una escena anodina de flashback por enmedio del metraje– se ilustran con una corrida de toros que no guarda relación alguna con el argumento pero supongo que a alguien le pareció que quedaba exótico incluirlas en una historia ambientada en la localidad barcelonesa de Montseny, ubicada en el parque natural y macizo del mismo nombre y sin línea ferroviaria, por lo que la primera escena que discurre en su estación de tren es de lo más irreal. Aún así, he disfrutado de un producto interesante, entretenido, muy bien facturado, con interpretaciones más que aceptables y un desenlace que no he visto venir, algo que en obras de este tipo es muy de agradecer. Es por ello que la encuentro del todo recomendable.

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