Hoy os traigo a otra de esas bandas que, pese a tener ciertos mimbres para ello, no llegaron al nivel de reconocimiento que sin duda ansiaban cuando iniciaron su proyecto creativo. A mi me gusta adquirir estos álbumes por dos motivos, bueno por tres: Porque es una manera de poseer una obra musical de calidad que no todo el mundo conoce, porque en cierta manera es una forma de reconocer su esfuerzo e ilusión... y porque así puedo hablar del vinilo en cuestión con pocas probabilidades de que me lo pise alguien. Como veis, me refiero al debut de los finlandeses Wild Force, una obra más que aceptable de típico hard rock melódico escandinavo, musicalmente impecable, de agradable escucha, que incluso obliga a menear las caderas en ocasiones pero –quizás es en lo que fallaron– con poco punch jebimetalero. Vamos, esa basurilla ochentera que tanto nos gusta a algunos por estos pagos. Lanzado originalmente por el sello Lace factory en 1987 –mal año para despuntar, coincidiendo con pelotazos como el Permanent Vacation, el Appetite for destruction o el Whitesnake, por citar sólo tres–, mi edición es la española de 1989.
Los orígenes de la banda se encuentran en 1983, cuando fue fundada en Vaasa por Christer Helge Rönnholm (que utilizaría el nombre artístico de Chris R-Holm) y Jan Stolpe. Los guionistas Renny Harlin y Markus Selin querían para su primera película una banda sonora con músicos de la localidad. La película debía titularse Wild Force: S.O.P.H.I.A. y nunca se materializó, pero Rönnholm y Stolpe tomaron prestado el nombre y aprovecharon sus composiciones para conseguir un contrato discográfico. Por cierto, Harlin y Selin recalaron en Hollywood y rodaron con el hijo de Chuck Norris como protagonista Born American, que el embajador soviético en Finlandia intentó prohibir en ese país, lo que provocó el corte de varias escenas. Pero eso no tiene nada que ver con el disco.
Así pues, con Rönnholm a las voces y guitarras, Jan Stolpe a las guitarras y coros, Tom Jansson al bajo (en algunos temas toca Peter Salonen) y Putte Jansson a la batería, con la colaboración de Mikko Rintanen al piano y órgano, los Wild Force grabaron desde 1985 hasta 1987 su flamante debut homónimo entre los Sonet studios y los B3B de Estocolmo y los Ton&Teknik de Umeå bajo la dirección del afamado Dan Sundquist –quien también metería teclados y coros–, que en 1989 ganaría el premio a productor del año en los Grammy suecos. Con un sonido en la senda de Europe o Bon Jovi y una portada colorida aunque algo cutre diseñada por el ilustrador y músico Ben Antell, Wild Force (el disco) llegó a las tiendas.
El álbum se inaugura con S.O.P.H.I.A. que comienza con un talk box a lo
Livin’ on a prayer. Es un hard rock con unos bonitos coros arropados por los
teclados de Sundquist, con un solo rapidito, efectivo pero un pelín bubblegum
sound, es decir, hinchado pero vacío. Yo me entiendo. Aún así, es un tema
resultón que ya indica por donde van los derroteros de este disco. Así,
Frozen hearts confirma la mezcla de hard rock melódico con hard pop, de
estribillos pegadizos, teclados aquí y allá y unas guitarras cuidadas,
melódicas pero en general sin demasiada fuerza rockera.
Lo mismo se aplica a Take me far away o la más repetitiva aunque igualmente
disfrutable It’s been a hard time. La cara se completa con Holiday on the
radio, un pop metal que, pese a hacer honor al título y estar claramente
destinado para las radiofórmulas de rock, posee unas guitarras un poco más
afiladas que en los dos títulos anteriores.
Le damos la vuelta al vinilo y nos encontramos con Play it loud, que
sorprende después de lo escuchado hasta el momento. Aquí los Wild Force nos
regalan, en su estilo, un tema de hard rock con garra y cierta fuerza. Le
sigue (I’ve been) Runnin’ away, un tema más que aceptable de hard melódico,
con sus coros, sus teclados, su estribillo pegadizo, su aroma a Bon Jovi...
que con mayor calidad vocal y un guitarrista bombástico –estoy pensando en
unos White Lion, por ejemplo– lo hubiesen petado. Don’t rush your future
tiene un algo que me encanta –el órgano de Mikko Rintanen tiene mucho que
ver en ello– y me parece uno de los mejores temas del disco.
Le sigue la enérgica You give me more –esta con Stolpe a la voz principal–,
un hard rock melódico con fuerza y estribillo repetitivo como corresponde. Y
el disco finaliza con la power ballad –ya tardaba– I want you to stay,
interpretada con sentimiento por un voluntarioso Rönnholm con la ayuda de
Stolpe, que también pone su granito de arena a la hora de aportar emoción
con su guitarra.
Hay que decir que un año después del lanzamiento, la banda viajó a Los Angeles para rodar dos videoclips con Harlin y Selin que les otorgaron cierta visibilidad en la MTV. Sin embargo, el estilo edulcorado de Wild Force no llegó a cuajar en un momento en el que otros sonidos vestidos con camisas de franela amenazaban al panorama rockero. En resumidas cuentas, que Wild Force es un álbum más que recomendable y de escucha amable para todos los oídos que, sin ser para tirar cohetes, cumple con creces su objetivo de ofrecernos una notable muestra de hard melódico ochentero. A algunos ya nos vale con eso.
¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla
Entrada publicada simultáneamente en ffvinilo.blogspot.com



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