sábado, 31 de agosto de 2013

Be a Piltrafilla


Matt Buck


Otro ilustrador que nos visita es el norteamericano Matt Buck, un artista freelance influenciado por Frazetta, Mignola o N.C. Wyeth... y Tim Burton. Después de unos años de estudio, en 2011 se graduó en el Ringling College of Art & Design y comenzó una carrera que –visto su talento- seguramente le dará muchas alegrías.

Gianlucca Mattia Re-visited


Amiguitos, hace poco más de cinco años –cómo pasa el tiempo- nos visitaba un 22.08.08 el ilustrador italiano Gianlucca Mattia. Hoy le quiero dedicar algo más de espacio, sobre todo a su serie dedicada a pin-ups y hot-rods.

Alca Volpe


Amiguitos, en el mundo del automóvil siempre podéis encontrar –además de preciosos diseños- algunas historias de lo más grotesco. Es el caso de la corta vida del Alca Volpe, el proyecto de Anonima Lombarda Cabotaggio Aereo que en 1947 pretendía ofrecer una alternativa más económica del Fiat Toppolino a los italianos. Con diseño de Flaminio Bertoni y dirección de Gioacchino Colombo, este minicoche de 124cc y 6cv de potencia se presentó en sociedad levantando gran expectación, llegando a inscribir una pretendida versión turbo en la Mille Miglia –que nunca se presentó- e incluso a licenciar a la española Gemicar para producir el Volpe para Marruecos, la península ibérica y América latina. Sin embargo, un año más tarde ALCA fue acusada de estafa al declararse en bancarrota después de haberse apropiado de más de cinco millones de euros de los de hoy en concepto de avances de pedidos sin haber construido más de una decena de ejemplares. Al margen de la estafa, no me negaréis que el Volpe tenía su encanto. Era –por ejemplo- mucho más bonito que nuestro simpático Biscúter.

Cyril Villain Re-visited


Así es piltrafillas, como ya os avisé el sábado pasado, tengo más datos del artista francés Cyril Villain. Resulta que el pintor también cultiva una faceta creativa muy personal como fotografo. Os adjunto algunas de las instantáneas que podéis encontrar en su nutrido Flickr.

viernes, 30 de agosto de 2013

Martial Lorcet Re-visited


Piltrafillas, esta a punto de iniciarse un fin de semana en el que entraremos en el mes de septiembre y en este momento no se me ocurre mejor bienvenida que volverle a dedicar un espacio en el blog al francés Martial Lorcet. La verdad es que ha llovido bastante desde su visita un 15.08.08 que hoy me parece muy lejano.

Be a Piltrafilla


Yngwie J. Malmsteen – Yngwie J. Malmsteen’s Rising Force (1984)


Amigos del vinilo, inicio hoy una serie de entradas que quiero dedicar a lo que en los 80 se dio en llamar guitar heroes, guitarristas que grabaron obras en su totalidad o en gran parte instrumentales y que se convirtieron en verdaderos ídolos. Antes de ellos ya había carismáticos virtuosos como Blackmore, Young, Van Halen, Hendrix, Page... que contaban con incondicionales seguidores pero formaban parte de grupos, brillaban en el seno de una banda. Sin embargo, a mediados de la década comenzaron a aparecer guitarristas que despuntaban por ellos mismos, editando elepés en solitario o siendo contratados en bandas que heredaban su sonido. Con el tiempo, la mayoría se integraron en otros grupos o desaparecieron del mapa musical, pero pretendo hablaros durante unos cuantos viernes de los que a mi me interesaron más. Y si tengo que hacer cronología del tema, en mi caso todo comenzó con este sueco llamado Yngwie Malmsteen y concretamente con el tema inicial de este Yngwie J. Malmsteen’s Rising Force, el magnífico Black Star. Ya había leído en revistas como Metal Hammer artículos dedicados a este tipo, fanático de Ritchie Blackmore –de hecho, tanto el nombre del grupo como el título del álbum y la portada del mismo rebosan referencias al Ritchie Blackmore’s Rainbow- que fusionaba hard rock, rapidez, virtuosismo e influencias clásicas en sus composiciones y que había dejado buena muestra de su genialidad pasando por la banda de Graham Bonnet. Por eso, cuando en mi tienda de discos habitual vi en una cubeta esa portada con la Stratocaster entre las llamas, me compré el álbum sin perder tiempo. 

Con portada diseñada por el mismo Yngwie –aunque llevada a la realidad por John Harrell- producido por el guitarrista y grabado en The Record Plant por Lester Claypool, la banda la componían por entonces Yngwie Malmsteen a la guitarra, bajo y pedales Taurus, Barriemore Barlow a la batería, Jens Johansson a los teclados y el clavicordio y Jeff Scott Soto en el par de temas que no eran instrumentales. 

El track list estaba compuesto por las siguientes canciones: 

A 
Black star 
Far beyond the sun 
Now your ships are burned 
Evil eye 

B 
Icarus’ dream suite Op.4 
As above, so below 
Little savage 
Farewell 

Por supuesto, me hice con el imprescindible No parole from Rock’n Roll de Alcatrazz y busqué infructuosamente el primer álbum de Steeler antes de convertirme en acérrimo seguidor del guitarrista sueco, sentimiento que mantuve hasta 1997. 


En fin amigos, que a partir de este seminal Rising Force y a lo largo de una carrera de 30 años –se dice pronto- el bueno de Malmsteen nos ha regalado tanto álbumes imprescindibles como verdaderas bazofias, pero ni su maestría ni la huella que ha dejado en una legión de guitarristas influenciados por su estilo se pueden negar. A lo largo de su carrera ha dado buenas muestras de endiosamiento, engreimiento o mal carácter, pero su estilo neoclásico fue el que animó a salir a la palestra –gracias, sobre todo, a Mike Varney- a todos esos exponentes de un estilo de tocar que con el tiempo vino a llamarse shredding

Acompaño los clips de las fantásticas melodías de Black star, Icarus’ dream suite Op.4, As above so below y Far beyond the sun, despidiéndome hasta la próxima semana en la que os hablaré de otro virtuoso de la guitarra eléctrica. Esto no ha hecho más que empezar. 

Feliz viernes! 

@KingPiltrafilla





Entrada publicada simultáneamente en ffvinilo.blogspot.com

jueves, 29 de agosto de 2013

Estación internacional de Canfranc Parte II


Este verano, el Ayuntamiento de Canfranc ha decidido abrir el vestíbulo de la antigua estación de ferrocarril al público -ver anterior entrada-, todos los días, en varias visitas con guía al precio de 3,00 euros. La previsión era de tener unos mil visitantes el primer mes. Pues bien, en seis días se llegó a esa cifra. Debo deciros que me presenté en Canfranc sin avisar a las doce del mediodía de un sábado y ya no quedaban plazas ni para las 12:30, ni las 17:00, ni las 18:00 ni las 19:00 horas, teniendo que hacer una reserva telefónica posteriormente, lo que me obligó a regresar a la localidad dos días después. Pero valió la pena. La visita y lo que la guía nos contó fue de lo más interesante, sin embargo, a los amantes de la fotografía os diré que –pese a los carteles de NO PASAR que encontraréis por todo el recinto- lo más interesante es deambular entre las vías y las antiguas estructuras en ruinas para encontrarse con restos de vagones engullidos por la vegetación o dormidos en una espera infinita. 


Total piltrafillas, que en estas dos tandas de la serie dedicada a la Estación Internacional de Canfranc habéis podido encontrar instantáneas, tanto del interior de parte del edificio principal –solo se ha restaurado la cubierta y el paso subterráneo, quedando pendiente todo lo demás- como de los andenes y extensos muelles de carga que nos dan una idea de lo majestuosa que en su etapa de pleno rendimiento debía parecer una estación que –de momento- resiste cual extraña pieza arqueológica de metal, cemento y madera siendo un imán para amantes de las estampas ferroviarias y un recuerdo familiar para los habitantes de Canfranc, algunos de los cuales habían asistido a la escuela o al dispensario médico en su recinto.