martes, 1 de septiembre de 2015

Vanessa Mae – The violin player (1995)


Amigos, seguidores de este blog y lectores ocasionales de mis entradas, este año se cumplen dos décadas del lanzamiento del primer álbum de la singapurense Chen Mei Vanakorn, una virtuosa instrumentista que por entonces contaba diecisiete años y había adoptado el nombre artístico de Vanessa-Mae. Así pues, ¿qué mejor manera de retomar el hilo de mis colaboraciones en esta casa que con el cedé de la chiquilla? La niña –por entonces, claro, que ahora ya va camino de los cuarenta– había disfrutado en su infancia de apariciones en programas televisivos de esos que protagonizan talentos infantiles y a los diez años debutó en un festival alemán y más tarde tocando en la Philharmonia Orchestra de Londres. 


Por eso no es extraño que, convertida en una post-adolescente de sensuales formas, despertase el interés de algún aburrido cantamañanas de EMI que –para pesadilla de puristas, cual manchego Luis Cobos– tuvo la feliz idea de lanzar a la violinista como la nueva estrella del classic-pop británico con rasgos orientales. Y lo cierto es que la ocurrencia fue todo un éxito: más de ocho millones de discos vendidos lleva ya, entre compradores tan variados como este que escribe, que ese mismo año me hice con Ozzmosis, Waiting for the punchline, Balance o Astro Creep: 2000 y que aún no sé por qué acabé adquiriendo este The violin player, si no es porque tiran más dos tetas que dos carretas. Y eso que no parece que la chica vaya sobrada de ellas. 


Y es que, para ser sinceros, el álbum –que tiene una versión del Classical gas de Mason Williams y otra de la Toccata and fugue in D minor de Bach– es de escucha sencilla y resultona a excepción de la batería programada, pero de bastante poco interés para seguidores de Manowar como yo. Con portada de John Paul, el disco fue grabado entre los Abbey road studios y los Whitfield street recording studios y escrito y producido por el multiinstrumentista y compositor Mike Batt, excepto en los temas antes mencionados y en uno obra de la propia Vanessa-Mae y el pianista Ian Wherry


Los músicos que participaron en la grabación, además de Vanessa al violín acústico y electrónico, fueron los mencionados Mike Batt e Ian Wherry a los teclados, Clem Clempson y Martin Bliss a las guitarras, Vasko Vassilev a la viola, Phil Todd a los saxofones, Maurice Murphy a la trompeta y Dick Morgan al oboe, con la colaboración de la Royal Philharmonic Orchestra

El track list era: 

Toccata and fugue in D minor 
Contradanza 
Classical gas 
Theme from ‘Caravans’ 
Warm air 
Jazz will eat itself 
Widescreen 
Tequila mockingbird 
City theme 
Red hot 

Destacan Contradanza –con un solo de guitarra blackmoriano–, la preciosa Widescreen, Tequila mockingbird con su regusto purpleliano –apuesto a que le hubiese gustado a Lord– y sobre todo Red hot, el único tema compuesto por ella. 





Y eso es todo por hoy. Para que veáis que no sólo de jebimetal vive el King

¡Feliz viernes! 
© King Piltrafilla

Entrada publicada el pasado viernes en zeppelinrockon.com

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Christian Ryder Witkin


Inauguro el mes de septiembre con fotografías de Christian Ryder Witkin, el hijo del pintor norteamericano Jerome Witkin. Nacido en Inglaterra, cuando sus padres se divorciaron se quedó al cuidado de su madre en Amsterdam. Pero a los diecisiete años se estableció en los Estados Unidos, inscribiéndose en la Syracuse University para estudiar Fotografía. Tres años más tarde se empleó como asistente de Peter Lindbergh, Bruce Weber y Annie Leibovitz y un tiempo después comenzó a trabajar para New York Magazine, iniciando la carrera que le ha llevado a ser un respetado profesional de la cámara.

lunes, 31 de agosto de 2015

Zaph Beeblebrox


Piltrafillas, Zaphod Beeblebrox es un personaje de la comedia radiofónica de ciencia ficción La guía de la galaxia para autoestopistas creada a finales de los 70 para la BBC por Douglas Adams. Al parecer, la serie fue en su tiempo todo un fenómeno, habiéndose publicado libros, adaptaciones teatrales, una serie de televisión e incluso un cómic publicado en los años 90 por DC. Y sin embargo, yo no tenía ni idea de su existencia. Pero la verdadera razón por la que os hablo de Zaph Beeblebrox es porque –además– es el pseudónimo de un fotógrafo de Melbourne que se dedica al desnudo artístico. ¿A que ahora ya os cuadra más?.

domingo, 30 de agosto de 2015

Supersonic Man


Y hoy también toca hablaros de un título mítico de la serie B hispana, la imprescindible –por cutre– Supersonic Man, dirigida, producida y coescrita por el valenciano Juan Piquer Simón. Después del éxito internacional que supuso su Viaje al centro de la Tierra, el realizador pudo permitirse seleccionar entre diversos encargos que le llegaron y así es como se decidió por esta versión trash muy libre de Superman, exitosa cinta estrenada por Richard Donner un año antes. Y es que hasta la música de los créditos parece una burda copia de la inolvidable melodía de John Williams. Aquí, Kronos, un extraterrestre antropomorfo que hiberna en una nave espacial, es despertado con la misión de ir a la Tierra y salvarla de la propia humanidad. Será en nuestro planeta donde adquiera el nombre de Supersonic Man y deba luchar contra el Doctor Gulik, un villano que con la ayuda de un robot y los explosivos que el profesor Morgan –a quien ha secuestrado– diseña en su laboratorio, pretende dominar el mundo desde su base subterránea súpersecreta. Para ello utilizará su personalidad de superhéroe llamada Supersonic man, un tipo con máscara, capa y guantes forrados en purpurina azul que tiene súper fuerza, capacidad de volar, telequinesia, visión de rayos X e incluso puede convertir las pistolas en plátanos. 


Además de contar –entre una legión de secundarios de segunda clase como Quique Camoiras– con la participación de habituales colaboradores de Piquer como el asturiano Frank Braña o el barcelonés José María Caffarel y la aparición de la actriz y fotógrafa Diana Polakov –que fue pareja sentimental de Ramoncín y un buen día desapareció del mundo de la farándula–, Supersonic Man está protagonizada por el italiano Antonio Cantafora –acreditado como Michael Colby, ahí es nada– en el papel de Paul, el soriano José Luis Ayestarán –aquí Richard Yesteran– como su alter ego Kronos y el prolífico actor norteamericano de cine y televisión Cameron Mitchell, interpretando al malvado Doctor Gulik. Visto con ojos de hoy en día, la verdad es que toda la película parece casposa y cutre y no entendemos cómo estuvieron meses y meses dedicando jornadas maratonianas a la producción de unos efectos especiales que son bastante patéticos. Rayos láser amarillos, excavadoras de cartón, coches que explotan solos, maquetas de helicópteros o edificios que se advierten a simple vista, un robot que parece mezcla de un Cylon y esos juguetes japoneses hechos con hojalata, sin olvidar las imágenes de Supersonic Man haciendo que vuela superpuesto a vistas aéreas de Nueva York, de vergüenza ajena. Sin embargo, seamos justos y recordemos que los efectos especiales de Superman o su secuela, pese a tener detrás toda la maquinaria de Hollywood, nos parecen hoy igual de pueriles. Así que obviemos los innumerables fallos de esta simpática película y tomémosla como un homenaje del realizador al cine de superhéroes. Bueno, y a Star Wars... porque la transformación de Paul a Supersonic Man diciéndole a su reloj “Que la fuerza de las galaxias sea conmigo” suena a Yoda que te cagas. No os la podéis perder.


A modo de bonus, acompaño una imagen de la evaporada Diana Polakov.

Female teacher hunting


La primera reseña del día se la dedico hoy a Female teacher hunting, película japonesa protagonizada por Yuki Kazamatsuri que nos cuenta como en el instituto Shimazaki los alumnos y el profesorado están a punto de comenzar las vacaciones de verano. Sin embargo, un hallazgo va a enturbiar ese día de ilusión: esa misma mañana ha sido encontrado en la piscina el uniforme de la alumna Midori Murakami. Y eso no es todo, una llamada anónima ha acusado a Daisuke Kuriyama de haberla violado. Cuando su maestra le pide explicaciones, Daisuke reacciona con violencia y abandona el instituto, no sin antes hacerle saber a Midori que la culpa de haber extendido ese bulo. El chico deja la ciudad y llega de noche a una localidad costera en la que unos borrachos le asaltan. El dueño de un bar y su esposa le acogen, curando sus heridas y haciéndole partícipe de sus juegos sexuales. Más tarde veremos como la maestra Shimako Sakatani pretende pasar sus vacaciones con su amante en una casita frente a la playa. Sin embargo, Ichiro debe regresar apresuradamente a Tokyo para que su esposa no sospeche de él por lo que Shimako tendrá que quedarse sola el resto del verano. Lo que no imagina es que el pueblecito en el que está es el mismo al que ha ido a parar Daisuke, que volcará su frustración en ella. 


Dirigida por Junichi Suzuki en 1982, Female teacher hunting es otra cinta de la productora Nikkatsu por lo que –como ya os he comentado en alguna ocasión anterior– estamos ante pinku eiga de calidad, con guiones trabajados e interpretaciones notables, todo ello aderezado con varias escenas softcore que –sin embargo- no son lo más importante de la cinta, algo que no siempre ocurre con exponentes de este genero. En este caso lo importante es constatar que –además de un serio roblema de pedofilia latente en lo más hondo de la personalidad de los japoneses-, la inferioridad sexual de la mujer así como la impunidad de las vejaciones cometidas contra ellas era flagrante en los 80 y me temo que en la actualidad también. De todas la violaciones que se dan en la película, amiguitos, no sólo ninguna tiene castigo sino que sus víctimas las aceptan con resignación o incluso indiferencia. En fin piltrafillas, una más que recomendable peliculilla que a lo mejor resulta más profunda de lo que a simple vista parece, aunque solo sea como material para un estudio sociológico de lo que pasa por la cabeza de los japoneses. Esa obsesión por las colegialas no puede ser buena.

Victor Zamanski


Este, amiguitos, es un fotógrafo israelí llamado Victor Zamanski del que no puedo contaros nada excepto que se dedica al desnudo artístico.