sábado 14 de noviembre de 2009


Para terminar, os presento a Rose Freymuth-Frazier, pintora californiana que estudió en Interlochen y completó su formación trabajando como asistente de Steven Assael y Odd Nerdrum. Ha realizado numerosas exposiciones en Chicago, Nueva York e incluso Palm Beach o Amsterdam. Durante su relativamente corta carrera ya ha conseguido importantes galardones.

Este es el maestro Francesc Català-Roca, fotógrafo catalán ya fallecido que se convirtió en los años 50 y 60 en un fiel cronista gráfico de la sociedad barcelonesa, actividad por la que es más conocido aunque también se dedicó a la fotografía artística o de paisajes. Durante su carrera obtuvo diversos galardones y participó en numerosas exposiciones por Asia, América y Europa.

Y prosigo con Louie Banks, un jovencísimo fotógrafo de Brighton que aún está en el instituto y a quien he conocido en Flickr, donde tampoco hay demasiada información adicional. Le auguro un prometedor futuro.

Ahora os quiero presentar a Pamela Wilson, impresionante pintora norteamericana que me ha gustado mucho pero de la que desgraciadamente no poseo más información que esta pequeña selección de sus obras. Espero que os guste.

Nippon no onna. Y llega a este espacio tan japonófilo el cuerpo de Hikaru Koto, una AV idol –figuras del cine pornográfico nipón- de veinticuatro años que nació en Osaka y que, la verdad, no tiene el candor e inocencia que caracteriza a la mayoría de las gravure idols -modelos de bañadores y lencería- de las que os habló aquí. Tampoco me extraña, dada su ocupación profesional.

Le toca el turno ahora al AC Bristol, un coche que tiene sus orígenes en los inicios del siglo XX, cuando Auto Carriers Ltd. –una empresa británica- sacó al mercado un triciclo de reparto que fue todo un éxito. Sin embargo, no sería hasta finales de los 50, con la marca convertida en AC Cars, cuando la firma colocó en Le Mans un precioso automóvil con motor Bristol, un precursor del impresionante AC Cobra que Shelby encargó en los 60 a la marca británica, otro impresionante automóvil del que ya os hablé a mediados del mes de Agosto de 2008.

Comienzo el sábado con un fotógrafo que independientemente de su valía artística, sólo por nacer en 1967 ya se merecía aparecer en este blog. Se llama François Rousseau, es francés, inició su carrera como pintor y tras diez años con los pinceles se decidió por coger una cámara. Se dedica a la publicidad –ha trabajado para Ikea, L’Oreal, VISA o Air France entre otras firmas- y la moda.

viernes 13 de noviembre de 2009


Finalizo el viernes y doy comienzo al fin de semana con este impresionante artista natural de Mozambique que se llama Henrique Gendre y se inició en el mundo de la moda como ilustrador y fotógrafo freelance a los 16 años. Formado en Sao Paolo, se trasladó a Londres para iniciar su carrera y en la actualidad trabaja y reside en Nueva York. Ha fotografiado campañas para Adidas, Levi’s o Max Mara y sus editoriales aparecen en Vogue, Cosmopolitan, i-D, Tank o V Magazine.

Piltrafillas, os presento a Jane Burton, una artista que -como dicen los norteamericanos- has blown my head. Me ha encantado esta fotógrafa australiana, me ha hecho ocupar unos buenos minutos de mi tiempo a repasar todo su portafolio y me ha hecho desear ser el autor de sus fotografías, aunque debo asumir que no poseo su talento. En fin, siempre me quedará robarle algo de su obra y dotar de belleza a este blog humilde y variopinto que algunos visitáis fielmente.

Visitando Bride of awesomeness me encuentro con la chiquilla de la imagen y me fijo –llamadme friki- en uno de los posters que cuelgan tras ella, concretamente el del conguito. Para quien no conozca estos dulces os diré que son un producto elaborado en los 80 por la firma Lacasa que consiste en cacahuetes bañados en chocolate. Y es la imagen de la marca, una especie de pigmeo diseñado por Juan Tudela, la que precisamente adorna la habitación de esa joven que ni tiene una pinta demasiado castiza ni parece que sepa a ciencia cierta lo que representa ese dibujo, el recuerdo de una época –los añorados 80- en la que todos nos sabíamos de memoria esa cancioncilla que decía somos los conguitos y estamos requetebién, rellenos de chocolate con cuerpo de cacahué.


Inicio el día con la elegancia de Joachim Baldauf, fotógrafo alemán dedicado a los editoriales de moda, habitual de las páginas de Qvest, Vogue, Stern o Elle ente otros magazines. Ha recibido varios premios a lo largo de su carrera.

jueves 12 de noviembre de 2009


Os hablaré ahora de Sharon Sprung, una pintora que lleva más de treinta años de carrera realizando exposiciones en diversas galerías de Long Island y Nueva York o participando en colectivas a lo largo del país. Durante todo ese tiempo ha conseguido varios galardones y ha visto como sus obras engrosaban importantes colecciones de arte privadas.

Tiro una vez más de archivo para ofreceros una nueva serie de relleno de King Piltrafilla leftovers en espera de que me visite la inspiración y me permita dar alas a mi creatividad. Hasta entonces, bueno, espero que vuestro nivel de exigencia artística no esté muy alto.

Ahora le toca aparecer por estos pagos a una fotógrafa de MetArt llamada Angela Linin. Y como es habitual en los profesionales que trabajan para el mencionado magazine erótico on-line, no tengo más datos que proporcionaros. De todas formas, no es lo que más importa en estos casos.

miércoles 11 de noviembre de 2009


Y este es Ali Mahdavi, un fotógrafo nacido en Teherán que vive y trabaja en París, en donde cursó estudios de Arte y de diseño de moda. Publica editoriales en Vogue, Vanity Fair, Dazed & Confused, Numero, GQ, Harper’s Bazaar y un largo etcétera de magazines. Ali se dedica también a retrato de celebridades como Monica Bellucci, Kylie Minogue, Pamela Anderson o Asia Argento y ha trabajado en campañas publicitarias para Cartier, Cointreau, Agent Provocateur o Balmain entre otras firmas.

De este tal Michael Zepetello no tengo información alguna, nada de nada, nothing, niente. Sin embargo, sus instantáneas me han parecido tan bellas que la ausencia de datos no debía evitar que os recomendase su obra.

martes 10 de noviembre de 2009


Os quiero hablar ahora de James White, un diseñador gráfico e ilustrador canadiense que me ha llamado la atención. Mezcla pintura, ilustración y creación digital y lo aplica en la industria como diseñador de carátulas de CD, logotipos de empresa, páginas web o flyers. Como freelance, ha trabajado para clientes diversos y variados de la talla de Toyota, MTV o Armada Skis.

Este es el trabajo de Jack Guy. Antiguo modelo que había participado en campañas para Marlboro, Nautica o Burberry y que a finales de 2001 se trasladó a Malibú Beach y se pasó al otro lado de la cámara. Cinco años después consiguió el prestigioso Hasselblad Master. Sus fotografías de celebridades aparecen en diversos magazines, desde American Photo a Vanity Fair.

lunes 9 de noviembre de 2009


Y pongo el punto final con Sarah Bereza, joven pintora norteamericana que durante los últimos años y después de licenciarse en Bellas Artes por la Universidad de Michigan lleva exponiendo sus obras por Miami, Brooklyn, San Francisco e incluso en Londres.

Die Mauer ist gefallen

Piltrafillas, hoy hace 20 años de la caída del Muro de Berlín, esa infame pared que levantaron las autoridades de la República Democrática Alemana –afín al régimen comunista de la Unión Soviética- para aislar Berlín Oeste –controlado por fuerzas norteamericanas, francesas y británicas- del resto de la ciudad y del país. El aislamiento al que la población fue sometida dio para mucha literatura, películas y desgraciadamente propició muertos, heridos y tragedias familiares. Sin embargo, la noche del 9 de Noviembre de 1989 –tras 28 años de existencia y como colofón a una gran movilización a nivel mundial avalada por el aperturismo soviético- las autoridades notificaron en rueda de prensa que los pasos fronterizos con Berlín occidental quedaban abiertos. Los berlineses se echaron a la calle dispuestos a abrazar a sus conciudadanos y procediron a la destrucción del muro con picos, martillos y todo cuanto tenían a su alcance. A los jóvenes quizás no os diga gran cosa esta efeméride, pero a la mayoría de los que ese día ya teníamos una edad o a nuestros padres, ver a los berlineses llorando, cantando o gritando de euforia sobre el muro nos produjo una gran emoción. Luego vendría la reunificación de Alemania y el enorme esfuerzo económico que ello supondría –y aún hoy supone- para muchos de sus habitantes, pero esa ya es otra historia.

Doy comienzo a la semana –siempre un momento difícil, y hoy he entrado antes de las 9 y he salido a las 8 de la noche tocadas- intentando contrarrestar con belleza los malos momentos del día. Así, hoy os presento a Kenneth Willardt, un fotógrafo danés especializado en moda, belleza y publicidad. Trabaja en Nueva York y entre sus clientes encontramos a Nivea, L’Oreal, Max Factor y magazines como Allure, Vogue, GQ o Cosmopolitan. Recientemente ha dado el paso a la realización de spots, ocupándose de la campaña a nivel mundial para Maybelline.

domingo 8 de noviembre de 2009


Pongo fin al fin de semana –valga la redundancia- cargado de angustia y ansiedad, afrontando cobardemente la deprimente tarde dominical que presagia el siempre temido lunes, pero adorando la belleza que otros más preparados que yo regalan a la humanidad. Es el momento de hablaros de Terry Moore Strickland, una pintora, ilustradora y serigrafiadora de Florida que me ha llamado la atención.

Esta es una de esas ocasiones en las que creerse las notas de prensa y no hacer caso a las críticas de los espectadores sirve para que uno se arrepienta más tarde. Sí piltrafillas, porque Anamorph –la tercera de las cintas que he visto estos días- prometía ser una obra interesante y distraída pero ha resultado ser un muermo de mucho cuidado. Lo único que a mi modo de ver salva la película de la quema de todas sus copias en la plaza pública es la interpretación de Willem Dafoe, entre pasmado, abrumado por la culpa y –no creo que me equivoque- atónito por haber acabado protagonizando una cinta así. De hecho parece ser que en un primer momento rechazó el papel. Lo que Anamorph nos cuenta –la película toma su nombre de una técnica pictórica que consiste en introducir en el cuadro una distorsión de perspectiva que provoca que si la obra se observa desde otro punto de vista, aparezca una nueva imagen ante el especrtador en parte o la totalidad de la pintura- la historia de Stan Aubray, solitario, meticuloso, maniático del orden y alcohólico inspector de policía que dedica parte de su tiempo a la docencia y que es un enamorado del arte y las antigüedades, sobre todo de las sillas. Cuando aparece un cadáver colgado por los tobillos y con los intestinos extirpados le llaman a él –no queda muy claro, pero todo indica que lleva años sin ocuparse de un caso- para que lleve la investigación.


Piltrafillas, conforme avanza la cinta de manera lenta, pausada e inquietante en su primera parte vamos enterándonos de que tiempo atrás hubo un asesino en serie llamado Tío Eddie, que Stan mató al sospechoso pensando que iba armado –en realidad tenía en la mano el mando del televisor-, que se inició una investigación y que en vistas que a partir de entonces no hubieron más muertes acabaron ascendiéndole. Sin embargo, Stan –que se había implicado mucho en el caso- cayó en el alcoholismo al sentirse culpable de no haber podido impedir la muerte de una de las víctimas, una joven drogadicta. Ahora, con la aparición de este cuerpo –y otros que llegarán- la duda asalta a nuestro hombre. ¿Es el asesino un imitador de Tío Eddie o mató al hombre equivocado y el verdadero ha estado esperando hasta ahora para reaparecer? Y ya está amiguitos, eso es todo, porque Anamorph se convierte en una tediosa oferta de pretensiones estilistas, visualmente atractiva, tétrica, agobiante –muy inspirada en la obra de Francis Bacon-, pero sin pies ni cabeza, de desarrollo farragoso, carente de ritmo y con un final que ni da respuestas ni las plantea. Ni se os ocurra perder el tiempo con esto.

La segunda de las cintas del fin de semana es La huérfana de Jaume Collet-Serra, película norteamericana rodada en Canadá y dirigida por un catalán. En ella se cuenta la historia de los Coleman, familia formada por John y Kate y los hijos de estos, Daniel y la pequeña Maxine, aquejada de sordera. Kate perdió algún tiempo atrás a su hija Jessica antes de dar a luz, hecho que la llevó a pasar por una época cargada de alcohol y propició su despido de Yale. En la actualidad parece que el matrimonio va superando el suceso y deciden volcar su amor en una nueva niña por lo que están dispuestos a adoptar a una huérfana. En el orfanato y por casualidad, John se encuentra con una aparentemente adorable niña de origen ruso que se mantiene apartada de las demás. Se llama Esther y se nos muestra como un angelito cuando todos sabemos ya –de hecho el cartel de la película no deja espacio para la ensoñación- que esconde a un verdadero diablillo. Cuando los Coleman proponen a la hermana Abigil adoptar a la pequeña, la monja les cuenta las excelencias del caracter de la niña, a la que define como una princesita despierta y educada. Sin embargo todos hemos visto la cara que ha puesto cuando ha encontrado a John hablando con la niña por primera vez. No se sabe si la puñetera monja está contenta por la niña o por librarse de ella. Así, la primera parte de la cinta –con un metraje total de casi dos horas- se nos presenta de esta manera, jugando con la sospecha. Os puedo decir que La huérfana contiene varios sustos de esos típicos –la escena del minuto 12, más que típica creo que aparece en el manual de realizadores de cintas de terror como obligada- pero que no por ello dejan de ser efectivos. Particularmente me lo he pasado muy bien.


Poco a poco los acontecimientos se van sucediendo sin estridencias, de una manera almibarada, bucólica, ideal... mientras los espectadores, embargados por la tensión –avisados del argumento de la película-, aunque aún no lo hayamos visto, imaginamos que la dulce Esther es una capulla de mucho cuidado. O quizás es sólo una niña inteligente, educada, diferente hasta cierto punto y falta de afecto que ha sido maltratada en el pasado y tiene miedo de perder el amor de su nueva familia. Ese es el acierto del realizador, que con todas las cartas sobre la mesa y sin demasiados golpes de efecto –obviando esos típicos recursos de los que os he hablado antes- construye un thriller angustioso en el que no pasa nada –al menos al principio- pero todos esperamos que ocurra, temiendo que además sea a lo bestia, algo que desgraciadamente acabará ocurriendo y nos desvelará un secreto sobre la dulce Esther. Recomendadísima.

Y como cada fin de semana, ha llegado la hora de las críticas cinematográficas. La primera cinta de la que os quiero hablar es una infumable y prescindible muestra de erotic horror de serie Z por gentileza del polaco Roman Nowicki. Se trata de Fantom Kiler 2 –por cierto, ¿no debería escribirse Phantom Killer?- y sí amiguitos, es una secuela de otra película del mismo nombre rodada el mismo año que tuvo continuidad –ya son ganas- en una tercera y cuarta partes. En esta que he visto –y supongo que en las otras-, el realizador se limita a mostrarnos a tres o cuatro chicas desnudas contoneándose sensualmente o simulando tener miedo en un escenario boscoso de cartón piedra, a un par de pésimos actores –patéticos en realidad- a los que supongo amigos del realizador y al asesino en una escenita gore mal rodada –el cuchillo es de esos de atrezzo barato, que se nota que no penetran en la carne y la sangre, más que ketchup, parece esmalte de uñas de las rebajas- que más que terror provoca vergüenza ajena. Eso sí, para poder decir que se trata de una cinta de alto voltaje, se incluye un primer plano de vulva rasurada frotada por una mano embutida en un guante. Penoso. Pero –os preguntaréis -¿de qué va la historia?.


Pus resulta que hace unos meses, un asesino que había tenido en jaque a la policía de Varsovia y que actuaba disfrazado con sombrero, gabardina y la cara tapada con una gasa –burda copia del Rorschach de Watchmen- parece que ha regresado dispuesto a asesinar a prostitutas. Cuando el agente Polanski –un misógino con cara de lerdo- recibe la visita de una compañera de la primera víctima ofreciéndose a ayudarle, este se vale de una bella agente para preparar una trampa al asesino. Impagable el detalle del coche policial, un vetusto Volkswagen Beetle de color amarillo limón. En fin, que Fantom Kiler 2 no es para ver con un gintonic cerca, no, es para verla completamente borracho. Eso sí, quien la aguante entera –como este menda que os escribe- adquirirá inmediatamente la categoría de friki del mes. ¿Os tienta la idea?

Continúo con un tal Barry Elkins, fotógrafo norteamericano del cual ya os hablé el pasado mes de Agosto. Sin embargo no recordaba este hecho –me es imposible acordarme al 100% de quien os he hablado y de quien no-, por lo que ahora, ya que he buscado algunas imágenes de su autoría, he decidido dedicarle algo más de espacio.

Bueno, pues regreso a mi peso del día 63 con más conciencia que nunca de que esto no funciona. Ya comenté que al inicio del régimen pasaba con toda seguridad de los 130 Kg -en teoría debería estar satisfecho-, pero es que en 35 días sólo he perdido 800 gramos. Estoy estancado amiguitos. ¿Será que mi peso ideal es este? ¿estoy destinado a ser un tipo gordo y barrigón? Y, como dicen los chinos, si no tiene solución ¿para qué preocuparse? Desalentador, sin duda. Por eso hoy me he comido un plato de sopa con galets, patata, garbanzos, carne, pollo, papada, pilota y butifarra negra –con un vino blanco seco bien frío, que no se si casa pero me venía de gusto-, porque estoy negativo, han bajado las temperaturas... y porque me sale de los cojones.

Y la segunda se la dedico al barcelonés César Ordóñez, fotógrafo de moda y publicidad que desarrolló la mayor parte de su carrera profesional entre los 80 y los 90 y que en la actualidad se dedica a proyectos más personales. Por lo que parece es un enamorado de Japón, como yo. En fin, que en su página advierte que está terminantemente prohibida la reproducción de sus obras sin permiso por escrito del autor pero, ¡joder!, no creo que se enfade porque un admirador recomiende su trabajo.

Mi primera entrada artística de hoy va a ser para el moscovita Anatoly Tour, un hombre del que no tengo más información que sus obras.