jueves, 24 de abril de 2014

miércoles, 23 de abril de 2014

St. Jordi’s Day


Yes followers, today in Catalonia we celebrate St. Jordi’s Day, also known as the Day of the Rose and the Book. Don’t ask me for the roots of that tradition, but every 23 of april guys should get their loved ones a rose and they give their loved boyfriends or husbands a book. It’s the union of love and culture and the particular catalan way to celebrate Valentine's Day, but on another date. So, be a Piltrafilla, follow the King... and give the woman next to you –mother, wife, girlfriend, lover or daughter- a beautiful rose. I bet she’ll find the way to thank you, with a book... or something else.

Día de Sant Jordi


Pues sí, amiguitos, hoy en Catalunya celebramos la festividad de Sant Jordi. No me preguntéis de dónde viene esta bonita tradición –seguramente lo he leído en alguna ocasión aunque ahora no lo recuerdo-, pero cada 23 de abril los hombres tenemos que regalar una rosa a nuestras enamoradas y ellas darnos a nosotros un libro. Se trata de la unión del amor y la cultura y es la particular manera que tenemos los catalanes de celebrar la tradición importada de ese San Valentín de los cojones un par de meses después. Así que, sed unos buenos piltrafillas, seguid este blog... y regalad a la mujer que tengáis más cerca –sirven madres, hijas, novias o vecinas- una bonita rosa. Con toda seguridad os lo sabrán agradecer, sea con un libro... o sin él.

martes, 22 de abril de 2014

Greg Stimac


El martes se lo dedico a Greg Stimac, un fotógrafo norteamericano natural de Euclid –ciudad del condado de Cuyahoga, a orillas del Lago Erie- formado entre el Columbia College y la Stanford University, que reside y trabaja en Chicago. Durante su carrera ha recibido diversos galardones y ha participado en exposiciones individuales y colectivas que le han llevado hasta Houston o Kansas City pero también a París, Colonia y Tokyo. Algunas de sus obras constan en colecciones públicas como el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago o privadas, como la del UBS Bank.

lunes, 21 de abril de 2014

Be a Piltrafilla


Mamen Fajardo


Y finaliza oficialmente la Semana Santa en este blog con la fotógrafa Mamen Fajardo, a quien dedico mi entrada de este Lunes de Pascua. Nacida en Albacete a mediados de los 80, esta profesional autodidacta que se dedica a los retratos y reportajes de moda –entre otros, trabaja para Nuria Freire o La Gorgone- es habitual de publicaciones como Kaltblut Magazine, Huf Magazine o Sicky Magazine. Me ha parecido muy interesante.

domingo, 20 de abril de 2014

Olga Niezvanova


Y esta es Olga Niezvanova, una fotógrafa de la que no tengo dato alguno pero cuyas fotografías me han llamado poderosamente la atención. Me encanta esa sensación de frialdad que transmiten.

Bloodbath in Pinky High (Part II)


Y como no podía ser de otra manera, la sesión doble de hoy se completa con Bloodbath in Pinky High (Part II). Sí piltrafillas, la película que os he comentado antes tuvo una segunda parte y no me he resistido a disfrutar de ella. La historia continúa en el punto en que finalizó la primera y comienza con Maki Lobo Solitario cambiando de instituto e inscribiéndose en el aula de chicas maleducadas dominada por nuestra vieja amiga Yumi Cresta de Gallo. Claro que Maki no tarda en dejar claro a Malicia Roja y a sus nuevas compañeras quién va a liderar el cotarro a partir de ahora. Y así llegamos a la primera pelea –abríos las camisas, chicas- de la cinta. Esto promete. En esas que Ranko se presenta en el aula. Sigue controlando el instituto, pero ya no lo hace como jefa de las Demonios, sino como líder del Consejo Estudiantil. Maki se presenta y declara sus intenciones, que no son otras que –¡atención, spoiler!- vengar la muerte de Midori. Pero Ranko –que junto a tres de las peores delincuentes juveniles de Japón lleva con mano de hierro el instituto- no está dispuesta a tolerar rebeliones, por lo que encierra a Maki en un cobertizo de la escuela habilitado como celda dispuesta a torturarla. Mientras tanto, nos enteramos de que Ranko –pese a que él la rechazó en el pasado- sigue enamorada del director del instituto, con quien mantiene relaciones sexuales aunque él está impedido y en estado casi vegetativo. Y, por supuesto, obliga a las alumnas a servir de esclavas sexuales de los miembros del Consejo Escolar. 


Cuando las antiguas discípulas de Midori liberan a Maki, Rakish O-gin las ataca con su látigo eléctrico, pero salen victoriosas. Así, las tres –y Chiaki, una de las alumnas sometidas por el Consejo Estudiantil-, deciden unirse bajo el nombre de las Gatas Salvajes para vengar a su antigua amiga y destronar a Ranko como líder del instituto. En fin piltrafillas, más de lo mismo. Supuestas adolescentes enseñando las tetas –porque Akari Asahina, intérprete de Maki, tiene veinticinco años- y peleas entre las Gatas Salvajes y las jefas del Consejo, desde Kiriko la Mantis a Rinka la Sombrilla –y su ídem ametralladora de clavos- hasta llegar a su líder, Ranko. Sin embargo, la joven Chiaki –que tiene una hermana moribunda a la que ha prometido que algún día será líder de una banda- traiciona a sus compañeras y las entrega a Ranko. Pero no os preocupéis, que –como es de esperar- se arrepentirá de ello y antes de morir a manos de la Princesa Demonio, ayudará a las chicas a escapar. La verdad amiguitos es que, para ser sincero, la primera parte me ha resultado más entretenida e interesante que su secuela, repetitiva y falta de interés. Quizás hubiese sido mejor hacer una única película con las dos entregas eliminando algo de metraje sobrante, pero también es cierto que hacía tiempo que no disfrutaba de una buena dosis de pinku eiga y digamos que esta Bloodbath in Pinky High me ha quitado el mono... con creces. 


A modo de bonus, os regalo una imagen de la AV idol Akari Asahina o lo que es lo mismo, Maki Lone Wolf. Espero que os haya gustado esta sesión doble.

Asami


Y ya que estamos, os presento a la actriz Asami Miyajima –también conocida como Asami Sugiura o simplemente Asami-, protagonista en el papel de Midori de la película que os acabo de comentar. Nacida en Tokyo en 1985, Asami no había cumplido los veinte años cuando ya había aparecido en una película comercial y había debutado en el gravure, vídeos eróticos en los que aparecen modelos en bañador o lencería. Un mes más tarde se estrenó en el AV, vídeos para adultos –ahora sí- de contenido pornográfico. 


Sin embargo, Asumi ha alternado su aparición en cintas de contenido sexual con participaciones en películas convencionales más o menos mainstream, como las que ha rodado con el realizador Noburu Iguchi, maestro de la mezcla de pinku soft, gore y delirio extremo. Entre los títulos en los que la chica ha aparecido en papeles de mayor o menor relevancia, os señalo aquellos que han aparecido en este blog. Dadles un repaso, se lo merecen. 

Sukeban boy (2006) aquí 
The machine girl (2008) aquí 
Robo-geisha (2009) aquí 
Mutant girls squad (2010) aquí 
Gothic & Lolita psycho (2010) aquí 
Battle girls vs. Yakuza (2010) aquí 
Erotibot (2011) aquí 
Zombie ass: Toilet of the dead (2012) aquí 
Bloodbath in Pinky High (2012)  aquí


Este próximo mayo está previsto el estreno de Gun Woman de Kurando Mitsutake en el Texas Frightmare Weekend, la –hasta el momento- última interpretación de Asami.


Bloodbath in Pinky High


Amiguitos, el cine pinku japonés regresa a este blog en una sesión doble extraordinaria de Semana Santa. Mi primera reseña se la dedico a Baño de sangre en el Instituto Rosado –los entendidos ya sabréis que Rosa, para los japoneses, es como Verde para nosotros, es decir, sinónimo de erotismo-, una película que se inicia con un sufrido maestro de escuela femenina –la Seijun Girls School- intentando hablar de Florence Nightingale a sus alumnas, unas adolescentes chillonas, maleducadas y sin interés ninguno ni respeto por la educación. Unas saltan, otras comen, Midori duerme... y entonces entran en clase las que parecen integrar una banda de chicas preguntando por ella. A estas alturas ya vemos que las interpretaciones no son el punto fuerte de esta cinta. La recién llegada se presenta, Malicia Roja, Yumi la Cresta de Gallo, que nació y creció en el Valle de los Pollos, es hija de un granjero avícola y desde los siete años ya ha matado más de cuatrocientos pollitos. Frente a ella, Midori, de la Ciudad de las Cerezas, la invencible, el Crisantemo Salvaje, una chica que no tuvo infancia y que ha hecho de su vida una lucha contínua. Y comienza la pelea, piltrafillas, una lucha patética, mal coreografiada... con las chicas arrancándose las camisas dejando sus pechos al aire. ¡Acabáramos!, eso es lo que tenemos entre manos. No estamos ante una de aquellas interesantes películas de los años setenta con delincuentes femeninas –sukeban- como protagonistas, cintas míticas de culto como Girl boss guerilla, que han tenido su momento en este blog. No amiguitos. Lo que vamos a ver es una infame muestra del pinku eiga de más baja ralea. Da comienzo pues Bloodbath in Pinky High. Más tarde, Maki Lobo Solitario se encuentra a Midori después de que esta haya robado en una tienda de ropa y la reta a una lucha. Maki es su enemiga más acérrima, habiendo peleado con ella en más de 150 ocasiones desde la infancia, pero Midori está cansada y la emplaza para otra ocasión. Y entonces conocemos a Ranko, líder de la banda que controla el colegio –los Demonios- con permiso de su director, de quien está enamorada desde que llegó al instituto escapando de los abusos de sus padres y este la acogió bajo su tutela. Ranko, además de amenazar a las nuevas alumnas, realiza trabajos para su jefe y amante, cosas como proporcionarle chicas para agasajar a los miembros del Consejo Escolar del distrito. 


Precisamente, cuando Harue Rata de Alcantarilla -una de las chicas de su banda- es forzada por Ranko a servir de juguete sexual, la chica escapa in extremis de los brazos del político y se refugia en un bar musical en el que se reúnen Midori y su banda. Ranko las encuentra pero Midori decide defender a la pobre chica y se niega a entregarla. Evidentemente, se inicia una nueva pelea y –por supuesto- no pasan ni dos segundoas antes de que ambas contrincantes dejen al aire sus tetas. Navajazos en topless que desembocan en la derrota de Ranko. Cuando esta llega al instituto, el administrador del Consejo se lo ha contado todo al director y este la azota para castigarla por lo ocurrido. En agradecimiento por lo que ha hecho Midori, Rata de Alcantarilla, le promete lealtad y le pide entrar en su grupo. Pero Midori no acepta. Y es que la chica tiene un secreto –lo cuenta una de las chicas de la banda con música de guitarra española de fondo-, y es que hace años, con ella presente, Midori vio como violaban y asesinaban a su discípula más querida. Desde entonces no ha aceptado más miembros en el grupo. Pero cuando Ranko atrapa a Midori y la tortura, Rata de Alcantarilla la libera atacando a las Demonios. A Midori entonces no le queda otra opción: aceptar a Harue y maquinar la venganza contra el corrupto administrador del Consejo y el director del instituto. Las chicas dan su merecido a los dos depravados, pero el director –un desagradecido que confiesa a Ranko que nunca la ha querido cuando esta se acerca a ayudarle- va en busca de su hermano, un delincuente profesional, para pedirle que elimine a Midori y sus amigas. El criminal se instala en el instituto fuertemente armado y se dedica a violar y a pegar a las alumnas, tomando el control del centro con el beneplácito del director. Cuando Midori se entera de que su compañera Harue está en peligro, aterrada por que pueda volver a ocurrir el episodio que la tiene traumatizada, corre hacia la escuela dispuesta a todo. En el camino se encuentra com Maki, que le ofrece su ayuda, pero ella la rechaza. El final de la historia dejaré que lo veáis vosotros. 
Así es, piltrafillas, os lo he contado casi todo. Pero es que el interés de Bloodbath in Pinky High –os confieso que conforme avanzaba la cinta me ha parecido más entretenida y mejores las interpretaciones- no está en el argumento, sino en dejarse atrapar por la historia y esas imágenes llenas de chicas semidesnudas hablando con voz ronca, imitando a los yakuza. Total amiguitos, que al final me ha gustado. Eso sí, estamos ante un exponente de pinku eiga adolescente que aun no sé si pretendía dar un homenaje al género sukeban o emularlo. Servíos un copazo de ron añejo –es lo que he hecho yo- y disfrutadla.