viernes 20 de noviembre de 2009


Acabo con Dawn Mellor, una pintora que nació en Manchester pero vive en Londres. Sus obras coloristas e impactantes son representaciones entre sádicas, caricaturescas o sexualizadas de diferentes celebridades, tomando como base retratos fotográficos extraidos de revistas o internet en los que vuelca su creatividad y sus miedos para transformarlos en lo que os muestro. En fin piltrafillas, muy interesante.

Este es David Vasiljevic, fotógrafo nacido en Australia pero criado en Croacia, estudiante de Bellas Artes en Bruselas que cambió los pinceles por la cámara. Trabaja entre Nueva York, París y Londres y se dedica a los editoriales de moda, la publicidad y el retrato de celebridades. Vogue, i-D, Numero, Muse, 10, V, Penélope Cruz, Naomi Watts, Chloe Sevigny, Tom Ford, L’Oreal, H&M, Givenchy, DIM o Levi’s son magazines, firmas o personajes con los que ha trabajado.

Bueno amiguitos, si mañana me cierran el blog y acabo en un sucio agujero de las montañas de Afganistán, drogado y con un cartel en el que ponga Taliban sucks ya sabéis la razón.

Os presento ahora a Rene Clohse, un fotógrafo belga que se dedica a la publicidad y cuenta con firmas como Mercedes-Benz, MTV, Toyota, Eurocard, Motul, Volksbank, Ford o J&B entre su cartera de clientes.

Piltrafillas, hoy es 20 de noviembre, o 20-N como a algunos les gusta llamar a esta fecha, que no es otra que la del Día Universal de la Infancia -¿o es que os pensábais otra cosa?-, día en el que se conmemora la fecha el la que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó –ahora hace 50 años, como si eso hubiese servido de algo- la Declaración de Derechos del Niño. Así, para seguir las indicaciones de la citada Asamblea y promover el bienestar de los niños y niñas del mundo, les dedico a ellos mi primera entrada del día. ¡Viva el viernes!

jueves 19 de noviembre de 2009


Acabo con este elegante y glamouroso fotógrafo islandés que se inició en el mundo de los editoriales de moda a los 14 años llamado Dmon Prunner. Es habitual de i-D, Vogue, L’Officiel o Elle así como de campañas para L’Oreal, Armani o Universal Records.

Y este es un tal Enrique Badulescu, fotógrafo mexicano que estudió en Munich y se trasladó a Nueva York para trabajar como freelance antes de establecerse en Londres. Ha trabajado en campañas para Armani, Hermes o Cool Water y ha publicado editoriales en Vogue, Harper’s Bazaar, Elle, Velvet o Glamour. En la actualidad ha regresado a Nueva York.

Comienzo hoy con Patricia Allende, fotógrafa madrileña que ha participado en un buen número de exposiciones individuales y colectivas, consiguiendo varios premios y propiciando que parte de su obra se encuentre en colecciones privadas y públicas tan dispares como la del Ayuntamieno de Madrid, la Diputación Foral de Álava o el MIAC de Lanzarote.

miércoles 18 de noviembre de 2009


Y si ayer os ofrecí una extensa serie de la obra de Donna Trope, ahora van a caer once nuevas fotografías del King Piltrafilla en este blog. Amiguitos, aquí tenéis la anunciada Passejant cap a la Catedral Part II, en realidad una selección de descartes de la serie que publiqué el pasado domingo. Quien sabe, quizás haya un par o tres que se puedan salvar de la quema.

Prosigo con otra mujer, esta vez con las pinturas de Claerwen James, pintora británica que estudió en Oxford y comenzó su carrera investigando Biología molecular con la Imperial Cancer Research Fund. Sin embargo, tras conseguir el doctorado decidió que dedicaría su vida a la pintura, que era lo que de verdad la llenaba espiritualmente. Eso me recuerda a un tipo que estudiaba Ingeniería informática conmigo –bueno, él estudiaba, yo sólo asistía a la facultad- y sacaba sobresalientes a capazos. En segundo de carrera lo dejó todo y se pasó a Filosofía, porque no se sentía realizado. Total, que aquí os dejo parte de su obra. Me la encontré hace poco por casualidad y me atrapó.

Inicio el miércoles, ecuador de la semana –que es una expresión que utilizo bastante, pero que me gusta-, con el arte de la canaria Florentina Fuentes, una fotógrafa licenciada en Historia del Arte que ha recibido numerosos premios.
Hola amiguitos, acabo de llegar a casa -¿alguien dijo que no eran humanas las jornadas laborales de doce horas?- y voy a cenar. Luego seguiré con las entradas de hoy, que ya os anuncio que contendrán una segunda tanda de mi última serie.

martes 17 de noviembre de 2009


Y esta es la impresionante Donna Trope, fotógrafa natural de Hollywood, habitual de Vogue, Photo o Harper’s Bazaar que cuenta con un buen montón de premios en su haber y ha realizado múltiples exposiciones en ciudades como Roma, Amsterdam, Kobe, Londres o Ginebra. Es autora de un portafolio tan bello y extenso que he tenido problemas para seleccionar únicamente doce instantáneas.

Intentando mantener la calma, os quiero presentar a Elaine Constantine, una fotógrafa que lleva más de 15 años en el mundo de la moda y la belleza. Posee un gran talento, lo que le ha reportado diversos galardones. Últimamente se la puede encontrar en las páginas de la edición norteamericana de GQ.

Amiguitos, hoy ha sido un día de perros. Ayer a las 17:24 horas perdimos la conexión a internet. Cada hora desde entonces he hecho llamar al operador –que no es otro Telefónica piltrafillas, quien me aseguraba que desde la central “podía ver” mi router y mis ordenadores y decía que todo estaba bien, excepto que por alguna razón no podía navegar- repitiendo que la oficina era un caos y que no podían dejarnos así. Todo el día sin acceso a la web de la empresa, sin acceso a internet, sin acceso al correo electrónico, sin acceso a la impresora en color... y a las 16:35 horas por fin aparece un técnico de una empresa subcontratada. Lo primero que hace es comprobar que el router estaba fundido -¿no habíamos quedado en que estaba correcto?-, cambiarlo por otro y dejarme automáticamente sin LAN. Que si las IP dinámicas, que si los parámetros, que si la Biblia en verso ¡y a mi qué coño me cuentan! Total, que al final me he quedado con un router nuevecito pero sin acceso a internet e imaginando histérico como se deben estar acumulando los correos electrónicos. Contando que durante el día no paran de llegar y que cada mañana me encuentro de treinta a cuarenta, calculo que mañana –si logro que un programador con el que he podido contactar in extremis me lo pueda solucionar a primera hora- me encontraré con un centenar largo de e-mails. Me voy a pasar todo el puñetero día gestionando el correo... ¡y por la tarde reunión de informática! Genial piltrafillas, y con tres puestos de trabajo vacantes sin cubrir y el gerente de baja por ansiedad, ¡el puto festival del humor!

lunes 16 de noviembre de 2009



Piltrafillas, no me preguntéis el por qué, simplemente he tenido ganas de escuchar de nuevo este Princess of the dawn. Me acuerdo que vi a Accept a mediados de los 80 en el Palacio de los Deportes de Barcelona. No recuerdo el año exacto pero sí que en la entrada un descerebrado quiso robarme la entrada amenazándome... ¡con una navaja de barbero! La jodida parecía afilada, pero en cuanto el lerdo aquel que me agarraba la solapa me soltó para ayudarse con la otra mano para abrirla, puse pies en polvorosa y me apresuré en dar toda la vuelta al edificio para entrar por otra puerta. Quizás los Scorpions han hecho más dinero y en las revistas alemanas de chismorreos hace años se hablase más de Rudolf Schenker o Matthias Jabs, pero cuando se echaron a perder comenzando a grabar álbumes más que prescindibles, Accept se convirtieron en el sinónimo de heavy metal germano amiguitos.

De Sesse Lind sí que puedo daros un poquito más de información. Se trata de un fotógrafo sueco que ha trabajado en campañas de publicidad para Audi, Nike, Marks & Spencer o Adidas entre otras firmas y publica editoriales regularmente en GQ, Harper’s Bazaar o Max.

Inicio la semana con el lituano Zilvinas Valeika, de quien no os puedo contar nada más. Pero, ¿sabéis una cosa?, acabo de llegar a casa casi doce horas después de haber salido de ella y tras pasar un lunes de agobio por lo que tampoco es que me importe demasiado.

domingo 15 de noviembre de 2009


Y finalizo el fin de semana con la primera parte de una extensa serie de dos que he titulado Passejant cap a la Catedral. Asi es amiguitos, el King Piltrafilla coge la cámara de nuevo y sale de casa dispuesto a plantarse en la Catedral de Barcelona para inmortalizar a las ocas que allí viven. Espero que –dado el número de instantáneas- alguna de las fotos que os muestro os guste.

Este es el madrileño Javier Banegas, impresionante pintor realista licenciado en Bellas Artes por la Complutense hace apenas once años que sin embargo ya ha participado en buen número de exposiciones en galerías de Madrid, Valencia y Barcelona. Me ha encantado.

Bueno piltrafillas, la última cinta de la que os hablaré es una producción de bajo presupuesto llamada Unearthed. La película comienza con alguien en una cueva. Al parecer está estudiando algo que allí se esconde, algo peligroso que –a juzgar por algunos símbolos que adornan las paredes- lleva allí desde hace siglos. Sin embargo, inesperadamente, lo que llevaba milenios dormido se despierta. A partir de ese instante, las muertes comienzan a sucederse en un pueblo de Nuevo Mexico en medio del desierto. Mientras, iremos conociendo a Annie la sheriff, que ahoga sus penas y auyenta sus fantasmas con alcohol, Nodin, una botánica de origen indio que vive con su abuelo, a Hank, un tipo rico de Detroit y a Caya y Ally, dos rubias que se dirigían a Hollywood buscando la fama.


Amiguitos, pura B-movie con algo más de medios que lo habitual e interpretaciones bastante aceptables pero con una fotografía que abusa de las escenas oscuras bajo tierra, en interiores con poca luz o directamente nocturnas que no tiene otro interés que advertir lo poco original que es en la utilización de estereotipos del género. Así pues tenemos una amenaza relacionada con los ancestros de una tribu india, la policía con un pasado amargo, el urbanita en medio de la nada y el par de rubias guapas. Le sumamos un paleto en el que se fija una de las jóvenes, una criatura asesina creada digitalmente –por cierto, de calidad ínfima y sospechosamente parecida a Alien- y ya tenemos la típica cinta de terror de segunda división indicada para propiciar la siesta de un domingo por la tarde. En fin piltrafillas, una no del todo acertada decisión para poner la guinda cinematográfica a este fin de semana en el que Frankenhooker se ha alzado como clara vencedora.

Amiguitos, cada fin de semana pretendo ver algunas películas que por una razón u otra me llamen la atención. La mayoría son cintas de las que en casa sólo puedo disfrutar yo -material para frikis-, pero también intento seleccionar alguna que –aunque no me atraiga demasiado- pueda ver junto a mi esposa. La que ahora os voy a comentar es una de ellas. Se trata de Obsesionada, cinta con un argumento a priori poco novedoso que cuenta como principal reclamo con la presencia de la estrella de la canción Beyoncé Knowles –productora ejecutiva del film junto a otros entre los que se encuentra el ex-jugador de la NBA Magic Johnson- en el papel protagonista en otra de sus incursiones en la gran pantalla. La historia que nos cuenta es la de Derek –un ejecutivo que goza de gran éxito profesional- y su bella esposa Sharon. Los dos, con su hijito, acaban de estrenar una nueva casa y se disponen a vivir felices por el resto de su vida. Sin embargo, a la oficina de Derek llega un buen día una tal Lisa, empleada temporal guapa y eficiente que no tarda en sentirse atraída por su jefe. Cuando en la fiesta de Navidad de la empresa la tal Lisa ataca sexualmente a Derek en los lavabos, vemos que la chica, además de talento y belleza, sufre de algun trastorno mental. Al principio Derek cree que ha atajado el problema per no va a ser tan fácil. Poco a poco los actos de la desquiciada joven van a ir in crescendo, abocados a un desenlace que no tiene visos de ser plácido para nadie.


Piltrafillas, puedo deciros que si Obsesionada se caracteriza por algo es por la tensión que genera. Lisa está como una cabra y asistimos a como va tejiendo su telaraña, de manera sutil al principio y cada vez más agobiante. Aún así, la cinta no deja de ser la típica película de esas que pasan exclusivamente al mercado del vídeo o se ruedan directamente para la televisión. No está mal, las interpretaciones son convincentes, pero su falta de originalidad –hemos visto el mismo argumento miles de veces- la hace recomendable únicamente para los seguidores de Beyoncé, quien tarda en tomar protagonismo –en realidad su papel va por detrás en importancia del de su marido Derek y la acosadora Lisa- , pero que cuando lo hace deja aflorar todo su poderío y personalidad.

Frankenhooker es la tercera cinta del fin de semana. Comienza con un tal Jeffrey, electricista, a quien vemos en la cocina jugueteando con un cerebro al que le ha implantado un ojo. Entonces conocemos a Elizabeth, su novia, que dice estar gorda pero que se ve a la legua que le han puesto relleno en el vestido para que lo parezca, dando como resultado uno de los peores efectos de maquillaje que recuerdo. Eso ya tendría que haberme dado una idea del tipo de película que iba a ver, habiéndome indicado que quizás era más inteligente desistir de ello. Pero piltrafillas, el caso es que ya sabía lo que iba a encontrarme al iniciar el visionado de Frankenhooker –que podría traducirse bastante fidedignamente como Frankenputa pero que en nuestro país se subtituló como Vicios diabólicos-, otro producto de bajo presupuesto de Frank Henenlotter cargado de sangre, tetas al aire, humor negro e interpretaciones patéticas sobre la obsesión de Jeffrey tras perder a su novia en un desgracido accidente bajo las cuchillas de una podadora de césped construída por él mismo.


Así pues, la película va de la desquiciada idea que se le ocurre a Jeffrey. El enorme sentimiento de culpabilidad, la pena y –por qué no decirlo- su tarada mente hacen que el tipo decida construir de nuevo a su amada con algunos de los trozos que pudo recoger del lugar de la tragedia y otros que tendrá que extraer de alguna parte, escogiendo al fin los cuerpos de desdichadas prostitutas adictas al crack a las que contrata. Pero algo sale mal y tras unir la cabeza de su amada con diferentes partes de otras tantas rameras, la chica parece tener un alma resultado de la mezcla de la de las prostitutas y se cree una de ellas por lo que escapa del garaje de su creador. Así, Jeffrey tendrá que regresar a la ciudad para rescatarla e intentar que la personalidad de Elizabeth sea la que prevalezca en el cuerpo remendado del monstruo al que ha dado vida. En resumen, una distraída frikada de horror casposo de delirante final para disfrutar con amigos, palomitas y alcohol, muuucho alcohol.

Un amigo me recomendó hace poco esta película llamada Paranormal Activity, una cinta que al parecer estaba rodada en vídeo, como si fuese un documental casero. Mi amigo me comentó que –disculpad el lenguaje, pero fueron sus palabras- se había cagado de miedo, así que pensé que no estaría de más conseguirla. Antes de buscarla por los medios habituales –soy todo un outlaw- decidí investigar un poco y así me enteré de que Paranormal Activity –obra de un tal Oren Peli- es lo que se llama un sleeper, un fenómeno comparable a la seminal Blair witch project, que costó entre 12.000 y 15.000 dólares según las fuentes pero que ya lleva recaudados más de 100 millones. La historia del estreno de la cinta –la verdad es que uno ya duda de si realmente es cierto lo que lee o todo forma parte de una estudiada estrategia de marketing- no tiene desperdicio. Si la leyenda es cierta, resulta que Peli y su obra, rodada en vídeo, con sólo tres personajes y el coste que antes os he mencionado, iban dando vueltas de despacho en despacho buscando distribuidora cuando a Steven Spielberg le llegó una copia. Impresionado por la aparente sencillez de la película y el resultado final, decidió apadrinarla y convenció a Paramount para que la distrubuyera. Los estudios sin embargo, que no confiaban tanto en Paranormal Activity –al menos en la versión oficial que se cuenta de todo esto- como Spielberg, idearon un sistema de suscripción por internet y sólo estrenaban la película en las ciudades en las que había suficientes peticiones como para que ello resultase rentable. La jugada no les podía haber salido mejor. Así pues, opté por hacer caso a la recomendación y finalmente he visto la cinta en cuestión.


Paranormal Activity comienza con Micah filmando a su novia, Katie, llegando a su nueva casa en las afueras de San Diego. Se han comprado una nueva cámara y el espectador asiste a todo cuanto Micah rueda, situaciones cotidianas como la llegada al hogar después del trabajo, la preparación de la cena, mientras descansan en el sofá o a la hora de irse a dormir. La verdad es que el tal Micah es un friki de mucho cuidado y uno no entiende como Katie no le envía a paseo. Pero nada, la película sigue y Micah rueda que te rueda... hasta que Katie coge también la cámara y vemos a su novio trabajando ante el ordenador o haciendo el memo en la piscina. ¿Qué coño pasa entre esos dos? Entonces llega a casa un tipo con poderes psíquicos –no olvidéis que la película no está rodada de manera lineal y la vemos con cortes, como corresponde en un puzzle en el que las piezas son diferentes grabaciones de vídeo caseras, con sus saltos en el tiempo. Gracias a la visita de ese desconocido y la entrevista que mantiene con Katie nos enteramos de que desde pequeña tiene extrañas visiones que la siguen allá donde va. Ah piltrafillas, lo que pasa es que Micah y Katie están comenzando a escuchar ruidos extraños en su recién estrenada casa, por lo que se han decidido por buscar ayuda –el tipo acabará diciéndoles que no puede hacer nada por ellos y que mejor que contacten con un demonólogo- y Micah ha tenido la feliz idea de rodar de noche para atrapar al fantasma.
Total amiguitos, que sin sangre, ni efectos especiales, ni pirotécnia, ni movimientos de cámara sincopados, ni música de fondo... con únicamente una cámara rodando de día y de noche, Oren Peli consigue darnos unos cuantos sustos que –tras una primera parte que a mi se me ha hecho muy pesada- van conduciéndonos hacia un final que –al menos algo positivo- no se me había ocurrido. No está mal la idea, pero tampoco es ninguna obra de arte.

Bueno piltrafillas, incio mi tanda de críticas cinematográficas del fin de semana con la primera película que me decidí por ver, la prescindible Imago Mortis. Lo que nos cuenta la cinta son las desventuras de Bruno Márquez, estudiante en una escuela de cine que ha perdido a su familia recientemente y sufre extrañas visiones, quien sospecha que el director del centro –antiguo realizador cinematográfico- quiere utilizar un aparato llamado tanatógrafo. Dicho aparato es el invento de un científico del siglo XVII llamado Girolamo Fumagalli, quien decía desarrollar una técnica que permitía revelar la última imagen que había grabado la retina de alguien en el preciso instante de su muerte. Claro que para llevar a cabo sus investigaciones tenía que matar a sus cobayas humanas, por lo que la justicia acabó por matarle a él y sus estudios sobre la materia se suspendieron. Sin embargo -ya en el siglo XX- alguien construyó un tanatógrafo, y Bruno cree haberlo encontrado en la escuela.


Amiguitos, el protagonista de esta película italiana con participación española es un tal Alberto Amarilla, joven actor al que conocía de su paso por diversas series de televisión y que –pobre chaval- me cae de lo más antipático. En mi humilde opinión, creo que el pobre es bastante mediocre y que sólo posee un registro –el de llorica histriónico-, del que abusa hasta la exasperación. Entre esto y que la película se hace lenta, esta rodada con poca gracia y el argumento no se sostiene ya podéis imaginar que no os voy a recomendar su visión. Además Imago Mortis parece que pretenda ser intemporal –aunque el estilismo y diseño de vestuario tiene guiños a la actualidad, sobre todo en el caso de la pareja de estudiantes asiáticos-, porque de no ser así no me explico que no aparezca en la cinta ni un sólo teléfono móvil, ni un reloj, ni un iPod... ni una cámara digital, pero el resultado es pobre. Por cierto, que Bruno tiene la manía de sacarse una foto cada mañana con su cámara reflex y vemos como inmediatamente la cuelga de la pared, como si se tratase de una Polaroid –aunque no lo es- mientras que en una escena toma una instantánea de la pared con la misma cámara y en cambio esa vez se va a laboratorio para revelar el negativo. Incongruente amiguitos. Por otra parte, si obviamos que el centro, más que una escuela de cine parece una prisión abandonada o un vetusto sanatorio mental del periodo de entreguerras, podemos encontrarnos en Imago Mortis con pequeños detalles que dejan mucho que desear. Por ejemplo, con un protagonista llamado Bruno, un amigo de este llamado Mateo, la directora Orsini, el director de fotografía Astolfi, una profesora Montenegro... y basándose todo en el invento de ese tal Fumagalli no se entiende que las anotaciones en la pizarra de clase se hagan en inglés y que en la enfermería haya un letrerito en el que pone surgery. En fin piltrafillas, que de salvar algo sólo destacaría al efectivo Álex Angulo y a la siempre inquietante –aunque en su papel habitual, que ya cansa un poco- Geraldine Chaplin. En resumidas cuentas, una obra de supuesto terror bastante malilla. Pobre elección para iniciar el fin de semana.

Lo se, esto no es una crítica de cine, pero es que ya que os he recomendado a un colombiano dejadme ahora que os presente a una colombiana. Se llama Lorena Orozco, sólo tiene veinte añitos y también es de alta graduación.

Amiguitos, antes de pasar a mis reseñas cinematográficas, quiero que conozcáis al amigo colombiano que me acompaña al inicio de mis sesiones de tarde, después de comer y tomar mi café cortado. Me estoy refiriendo al suavecito y aterciopelado Ron Viejo de Caldas de 3 años. Lo digo por si algún comercial de la firma lee casualmente este blog y decide enviarme unas cuantas botellas. Serán bienvenidas.

Muy poca información –en realidad ninguna- os puedo dar de Oleg Maidakov, joven fotógrafo moscovita y otro de esos artistas del desnudo que tanto proliferan en los diferentes territorios de la antigua Unión Soviética. Que su obra hable por él.

Le toca ahora al fotógrafo de Bombay Farrock Chothia, quien lleva unos años trabajando en publicidad para campañas en la India de firmas como Maybelline, L’Oreal, Tanishq o Chopard y publicando editoriales en magazines como Elle, Cosmopolitan o L’Officiel. Ahora mismo no recuerdo haberos hablado antes de un fotógrafo indio, pero alguna vez tenía que pasar.
Piltrafillas, it works! Lo se, no es para tirar cohetes, pero al menos he bajado de peso en comparación con el domingo pasado así que –tras los fracasos anteriores- tampoco voy a ser demasiado negativo. Sigo adelante.

sábado 14 de noviembre de 2009


Para terminar, os presento a Rose Freymuth-Frazier, pintora californiana que estudió en Interlochen y completó su formación trabajando como asistente de Steven Assael y Odd Nerdrum. Ha realizado numerosas exposiciones en Chicago, Nueva York e incluso Palm Beach o Amsterdam. Durante su relativamente corta carrera ya ha conseguido importantes galardones.

Este es el maestro Francesc Català-Roca, fotógrafo catalán ya fallecido que se convirtió en los años 50 y 60 en un fiel cronista gráfico de la sociedad barcelonesa, actividad por la que es más conocido aunque también se dedicó a la fotografía artística o de paisajes. Durante su carrera obtuvo diversos galardones y participó en numerosas exposiciones por Asia, América y Europa.

Y prosigo con Louie Banks, un jovencísimo fotógrafo de Brighton que aún está en el instituto y a quien he conocido en Flickr, donde tampoco hay demasiada información adicional. Le auguro un prometedor futuro.

Ahora os quiero presentar a Pamela Wilson, impresionante pintora norteamericana que me ha gustado mucho pero de la que desgraciadamente no poseo más información que esta pequeña selección de sus obras. Espero que os guste.

Nippon no onna. Y llega a este espacio tan japonófilo el cuerpo de Hikaru Koto, una AV idol –figuras del cine pornográfico nipón- de veinticuatro años que nació en Osaka y que, la verdad, no tiene el candor e inocencia que caracteriza a la mayoría de las gravure idols -modelos de bañadores y lencería- de las que os habló aquí. Tampoco me extraña, dada su ocupación profesional.

Le toca el turno ahora al AC Bristol, un coche que tiene sus orígenes en los inicios del siglo XX, cuando Auto Carriers Ltd. –una empresa británica- sacó al mercado un triciclo de reparto que fue todo un éxito. Sin embargo, no sería hasta finales de los 50, con la marca convertida en AC Cars, cuando la firma colocó en Le Mans un precioso automóvil con motor Bristol, un precursor del impresionante AC Cobra que Shelby encargó en los 60 a la marca británica, otro impresionante automóvil del que ya os hablé a mediados del mes de Agosto de 2008.

Comienzo el sábado con un fotógrafo que independientemente de su valía artística, sólo por nacer en 1967 ya se merecía aparecer en este blog. Se llama François Rousseau, es francés, inició su carrera como pintor y tras diez años con los pinceles se decidió por coger una cámara. Se dedica a la publicidad –ha trabajado para Ikea, L’Oreal, VISA o Air France entre otras firmas- y la moda.